Partiendo
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Mi amigo Pablo ha partido hoy día. El último de los
camaradas que quedaba en esta ciudad. No nos veremos de
aquí a -por lo menos- dos años, y pienso que tal vez nos
reencontremos en otro lugar.
En este día - 29 de septiembre del 2009 - se cierra un
ciclo de nuestras vidas.
Los tiempos están cambiando y
estoy un poco asustado ante lo que depare el impreciso
futuro.
De repente esos cinco, seis, o siete amigos que fuimos, nos
encontramos en caminos completamente diferentes y alejados.
Hace seis años me propuse como objetivos acabar mi carrera,
escribir, buscar el dinero, tratar de reencontrarme en la
Libertad con la Salamandra. Ahora sufro de algunas crisis
de fe, incertidumbres y me siento sumergido -empapado- en
un nihilismo que no puedo contrarestar.
¿Qué voy buscando en la vida? ¿Qué obtenemos?
Cuando uno se distancia de las personas, empieza a
comprender que los límites entre la vigilia y el sueño son
difusos. La amistad-al igual que el amor- sólo puede
vivirse como algo temporal, efímero, aunque dure muchos
años; mañana despertaré y la realidad será equivalente a
haber soñado conocer a Pablo, haber caminado junto a la
Salamandra, haber estudiado cinco años en una universidad
todos los días.
En sueños recurro a la gente, converso, trato de imaginar
una realidad pasada o reconstruída, el despertar a veces es
doloroso o lleno de resaca. Lo más espantoso y difícil son
las noches en que uno no puede dormir porque los recuerdos
nos vienen a encerrar como un mar nocturno. Se filtran por
las rendijas, las rajaduras y ventanas, comienzan a
hundirnos en la nostalgia, en un ancho reflexionar y pensar
en lo que conocimos. En saber que nada vuelve.
Continúo estos días leyendo el Diablo Guardián de Xavier
Velasco, apostando en el póker, aspirando los días como si
sólo debieran pasar hasta hallar una certeza, conociendo
las incertidumbres de mí mismo.
26 Septiembre, 2009
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Ayer recibí la noticia de que el buen Pablo partirá el
martes. Nuestra valorada amistad extiende sus alas de
temporalidad y circunstancia. Por la noche nos dedicamos
junto a los otros invitados a devorar una pizza con
vino(tristemente yo sólo pude tomar mi leche saborizada de
frutilla). Vimos a Snoopy enfermo y a la nueva mascota
llamada Pacha.
Con humildad y alevosía jugamos a que era la última cena.
Karina eructó después de tres porciones de pizza y me
abrazó.
Canción Charly Spinneta:
La indómita luz
se hizo carne en mí
y lo dejé todo por esta soledad.
Y leo revistas
en la tempestad
hice el sacrificio
abracé la cruz al amanecer.
Rezo, rezo, rezo, rezo.
Morí sin morir
y me abracé al dolor
y lo dejé todo por esta soledad
ya se hizo de noche
y ahora estoy aquí
mi cuerpo se cae
sólo veo la cruz al amanecer.
Rezo, rezo, rezo, rezo por vos.
En un momento de conversaciones, reflexionamos sobre el
alejamiento, las partidas y el adiós. Son los últimos días
de nuestra amistad valluna, sabemos que algún día nos
reencontraremos para retomar el compañerismo, pero sabemos
que será de aquí a mucho tiempo. Tal vez en otro lugar, tal
vez siendo otros personajes, tan distintos ya.