Tras una larga enfermedad, a los 88 años, murió Mario Benedetti.
Admirado en todo el mundo por el estilo coloquial de sus versos, este autor uruguayo será recordado por libros como La tregua, El olvido está lleno de memoria, Poemas de la oficina y otros hermosos poemarios más.
Recuerdo la primera vez que leí su nombre ante la vitrina de una librería en la calle Libertad en Santa Cruz, era el libro "Primavera con una esquina rota", fue la primera vez que leí su nombre en la tapa de un libro y me llamó la atención desde el primer momento.
Pedro Orgambide dijo en un prólogo, que los poemas de Benedetti "son el inventario de un hombre de apariencia sencilla, de gesto y voz mesurada, de un prójimo, 'un fulano' que habla de amor, de 'menganas' y mujeres desnudas, y acerca a la gente su palabra despojada de solemnidad."
Con su muerte la poesía latinoamericana está de luto. Con su muerte su obra se siente más cercana y más íntima. Este autor que buscó siempre tener una relación de " intimidad a intimidad" con el lector, ahora ya sólo está con nosotros a través de sus palabras.
"Sus restos serán velados desde hoy en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo de su país.", informa La Nación.
Un tipo de homenaje que se le puede hacer a un gran escritor es leer su obra mientras está vivo, pero algo más entrañable es hacerlo cuando no lo está.
CHAU PESIMISMO, Mario Benedetti
Ya sos mayor de edad
tengo que despedirte
pesimismo
años que te preparo el desayuno
que vigilo tu tos de mal agüero
y te tomo la fiebre
que trato de narrarte pormenores
del pasado mediato
convencerte de que en el fondo somos
gallardos y leales
y también que al mal tiempo buena cara
pero como si nada
seguís malhumorado arisco e insociable
y te repantigás en la avería
como si fuese una butaca pullman
se te ve la fruición por el malogro
tu viejo idilio con la mala sombra
tu manía de orar junto a las ruinas
tu goce ante el desastre inesperado
claro que voy a despedirte
no sé por qué no lo hice antes
será porque tenés tu propio método
de hacerte necesario
y a uno lo deja triste tu tristeza
amargo tu amargura
alarmista tu alarma
ya sé vas a decirme no hay motivos
para la euforia y las celebraciones
y claro cuandonó tenés razón
pero es tan boba tu razón tan obvia
tan remendada y remedada
tan igualita al pálpito
que enseguida se vuelve sinrazón
ya sos mayor de edad
chau pesimismo
y por favor andate despacito
sin despertar al monstruo
Sobre cartas de amor, por Mario Benedetti
Una carta de amor
no es un naipe de amor
una carta de amor tampoco es una carta
pastoral o crédito / de pago o fletamento
en cambio se asemeja a una carta de amparo
ya que si la alegría o la tristeza
se animan a escribir una carta de amor
es porque en las entrañas de la noche
se abren la euforia o la congoja
las cenizas se olvidan de su hoguera
o la culpa se asila en su pasado
una carta de amor
es por lo general un pobre afluente
de un río caudaloso
y nunca está a la altura del paisaje
ni de los ojos que miraron verdes
ni de los labios dulces
que besaron temblando o no besaron
ni del cielo que a veces se desploma
en trombas en escarnio o en granizo
una carta de amor puede enviarse
desde un altozano o desde una mazmorra
desde la exaltación o desde el duelo
pero no hay caso / siempre
será tan sólo un calco
una copia frugal del sentimiento
una carta de amor no es el amor
sino un informe de la ausencia
Palabras clave: Benedetti, Literatura